Entre el 21 de julio y el 24 de agosto de 2026, Conviventia ejecutó la Fase I de su respuesta de emergencia ante los terremotos que golpearon con fuerza el estado La Guaira y zonas aledañas. El resultado: 4.670 personas beneficiadas con atención en salud, insumos básicos, acompañamiento psicosocial y formación a líderes comunitarios, en comunidades y refugios de Cabo Blanco, el Campo de Golf en Caraballeda, Guarenas, Carayaca y Brisas de Maiquetía.
Una respuesta integral, en tres momentos
La misión se organizó en tres etapas que permitieron llegar rápido y llegar bien:
- Soporte remoto (21 de julio al 1 de agosto): antes de que el equipo viajara, Conviventia coordinó con 10 pastores y líderes locales, a quienes brindó orientación y recursos para combustible, transporte y compra local de alimentos y medicinas. Así, la ayuda comenzó a llegar a las familias antes de la presencia del equipo en terreno.
- Avanzada de coordinación (10 al 14 de agosto): un equipo verificó necesidades y puntos de atención. Una de las decisiones clave fue trasladar la atención de El Junquito a Brisas de Maiquetía, para no duplicar esfuerzos con otras organizaciones y llegar a donde había vacíos de atención.
- Despliegue móvil presencial (17 al 24 de agosto): con jornadas médicas y de alivio entre el 17 y el 22 de agosto, el equipo trasladó cerca de 6 toneladas de medicamentos, insumos, equipos y suministros desde Colombia, cruzando alrededor de 80 puntos de control vial.
Salud, alivio físico y apoyo emocional
Las brigadas integrales ofrecieron medicina general, odontología y optometría, además de entrega de medicamentos y gafas, y talleres de prevención de enfermedades. En paralelo, se desarrollaron dinámicas recreativas y psicosociales para niños, se entregaron paquetes de alivio y se capacitó a voluntarios y líderes comunitarios en cuidado del trauma y primeros auxilios psicológicos, para que el acompañamiento continúe cuando el equipo se vaya.







Un trabajo en equipo con voluntarios y aliados
La misión contó con el equipo de Conviventia, profesionales de la salud venezolanos voluntarios —médicos internistas, ginecólogos, anestesiólogos, odontólogos y optómetras, algunos reclutados desde ciudades como Maracaibo— y 10 pastores y líderes locales, entre ellos los pastores Bernardo Herrera, José Mauro Camejo, Mendelson López y Jesús Ramírez, y Edgar Ose.
Entre los aliados estratégicos estuvieron Woord en Daad, ZOA, el Seminario Bíblico Reformado, la Convención Bautista, el Consejo Evangélico de Venezuela, la OIM y Save the Children, entre otros. Los beneficiarios fueron comunidades afectadas por el sismo, familias desplazadas en refugios, niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida.
Los resultados en cifras
- 4.670 personas beneficiadas en total.
- Salud: 2.014 personas atendidas a través de 5.797 contactos de servicio: 833 consultas de medicina general, 318 de odontología, 387 de optometría y 476 participantes en charlas de prevención.
- Medicamentos y gafas: 947 prescripciones despachadas (21.156 unidades de medicamentos) y 476 pares de gafas de lectura y sol.
- Apoyo psicosocial y espiritual: 94 personas con atención psicosocial individual, 100 niños en talleres de apoyo emocional y arte, 211 adultos con consejería pastoral y 630 biblias entregadas.
- Capacitación comunitaria: 272 participaciones en talleres de recuperación del trauma y primeros auxilios psicológicos.
- Paquetes de ayuda: 875 hogares beneficiados (447 en la fase remota y 428 en la presencial) y 1.570 unidades de alivio físico: 250 paquetes de alimentos, 250 kits de higiene personal, 250 kits de cocina y hogar, 250 kits de higiene oral y 100 kits escolares, además de pañales, ropa, fórmula infantil, muletas y juguetes.
Más que ayuda inmediata: capacidad instalada
El propósito de la Fase I fue atender necesidades críticas de salud, nutrición, insumos básicos y soporte emocional y espiritual de poblaciones vulnerables, y al mismo tiempo fortalecer la capacidad técnica de las iglesias y líderes locales para dar continuidad al acompañamiento comunitario. Para Conviventia, la meta no es solo llegar en la emergencia, sino dejar comunidades mejor preparadas para sostener su recuperación.



