En el Colegio Dios es Amor Altos de Cazucá, se está desarrollando una jornada de valoración de salud visual que reafirma el compromiso de Conviventia con el bienestar integral de la niñez. La iniciativa es liderada por voluntarios de la Universidad Andina, quienes, movidos por su vocación de servicio y compromiso social, se unieron para atender a los estudiantes desde grado jardín hasta tercero de primaria.
El objetivo es claro: evaluar la agudeza visual, identificar posibles alteraciones y orientar a los padres de familia en caso de requerir valoración especializada. Una acción concreta que puede marcar una diferencia profunda en el desarrollo académico y personal de cada niño y niña.
La salud visual: clave para el rendimiento académico
Ver bien no es un detalle menor en la vida escolar. La salud visual está directamente relacionada con la capacidad de concentración, la lectura, la escritura y la comprensión en el aula. Detectar a tiempo dificultades visuales permite prevenir complicaciones futuras y evitar que problemas corregibles se conviertan en barreras para el aprendizaje.
En contextos vulnerables, muchas familias no tienen acceso oportuno a controles especializados. Por eso, esta jornada no solo representa un tamizaje visual, sino una oportunidad real de cerrar brechas en salud y educación. Cada valoración realizada es un paso hacia una mejor calidad de vida y mayores oportunidades para el futuro.




Más que una brigada: conciencia y prevención
Esta actividad va más allá de un examen médico. También busca generar conciencia en la comunidad educativa sobre la importancia del cuidado de la salud visual desde edades tempranas. Al orientar a los padres y fortalecer el conocimiento sobre prevención, se promueve una cultura de autocuidado que impacta positivamente a largo plazo. Se trata de sembrar hábitos, información y responsabilidad compartida en torno al bienestar de los niños.
Conviventia: transformación sostenible para erradicar la pobreza
Para Conviventia, cada jornada de salud forma parte de un enfoque integral de transformación sostenible. La organización entiende que erradicar la pobreza no se limita a suplir necesidades inmediatas, sino a intervenir de manera estratégica en áreas clave como educación, salud y fortalecimiento familiar.
Garantizar que un niño pueda ver bien es también garantizar que pueda aprender mejor, avanzar en su proceso académico y proyectar un futuro con más posibilidades. Así, pequeñas acciones se convierten en motores de cambio estructural.
La jornada en Altos de Cazucá es una muestra de cómo la articulación entre instituciones educativas, voluntarios universitarios y una ONG comprometida puede generar impacto real y duradero. Porque cuando se cuida la visión de un niño, también se amplía su horizonte. Y en Conviventia, cada horizonte ampliado es un paso más hacia comunidades más fuertes, más saludables y con mayores oportunidades para todos.



